La vivienda constituye una de las mayores inversiones que se realizan en la vida, pero no se valora la importancia de destinar parte del presupuesto al mantenimento de la misma. Esto provoca que se acelere su deterioro y que en muchas ocasiones se tengan  que realizar costosas inversiones en reparaciones que podrían haberse evitado o minimizado con un mantenimiento preventivo.

 

Se estima que los propietarios de vivienda deben destinar como mínimo  el 1% del precio de compra de su casa todos los años en el mantenimiento de la misma, o reservar al menos 10 €/m² en su presupuesto de gastos. Por lo que podríamos decir que, para una vivienda que costara 100.000 €, o que midiera 100 m², el presupuesto anual para mantenimiento  debería ser de 1000 €.

 

¿Cuál es la realidad? Según datos extraídos del INE, el gasto medio anual por hogar en operaciones corrientes de mantenimiento y reparación de la vivienda se encuentra en el año 2015 en 231 euros. Además observamos que desde el comienzo de la crisis esta asignación  ha ido descendiendo año tras año:

Fuente: INE. Encuesta de Presupuestos Familiares. Gasto medio anual por hogar en operaciones de mantenimiento y  reparación.

 

Esto se debe principalmente a tres causas:

  • Económicas. La pérdida de poder adquisitivo en los hogares supone el destinar los recursos a bienes básicos y abandonar las operaciones de mantenimiento.
  • Aun existiendo normativa de edificación e instalaciones que obligue a ello, la responsabilidad última recae en el propietario. Y en España no hay una cultura del mantenimiento, somos propietarios pero no conservamos nuestros inmuebles.
  • Falta de incentivos. Las Administraciones Públicas han fomentado en los últimos años políticas de ayudas y subvenciones para rehabilitación y mejora del parque edificado (Planes de Vivienda y Suelo). No obstante, no es habitual encontrar incentivos que fomenten el mantenimiento de los edificios. Tampoco existen deducciones fiscales de estos gastos o algún tipo de reducción de impuestos, como podrían ser un IVA reducido o bonificación de IBI.

 

¿Y qué consecuencias produce la falta de mantenimiento? La falta de inversión en mantenimiento provoca el deterioro progresivo de las viviendas y acelera la pérdida de sus prestaciones iniciales.

 

Se da el caso, sobre todo en zonas vulnerables de la ciudad, que las comunidades de vecinos no pueden afrontar los gastos derivados de limpieza, ascensor, reparaciones en las instalaciones de electricidad, climatización, etc., con la correspondiente merma en las condiciones de habitabilidad y seguridad. La degradación en las edificaciones también afecta a su entorno urbano próximo y produce una percepción negativa en el ciudadano y en su estado de ánimo.

 

Para garantizar la conservación de nuestro patrimonio edificado, así como la preservación de la calidad de vida de los usuarios, es necesario crear una concienciación global sobre la importancia del mantenimiento de los edificios, complementada con incentivos y ayudas por parte de las administraciones competentes.

 

Es importante iniciar una labor de información, que pueden realizar los agentes implicados (propietarios, comunidades de vecinos, arquitectos, administradores de fincas, empresas de mantenimiento, ayuntamientos, etc.). Esta labor de difusión no debe quedarse en el mero recordatorio del deber de conservación que pueda establecerse en una normativa (ordenanzas ITE por ejemplo), debe ir más allá y hacer hincapié en las ventajas asociadas:

 

Un adecuado mantenimiento evita la depreciación progresiva del edificio, aumenta su durabilidad, seguridad, habitabilidad, incrementa su valor de mercado y  reduce consumos energéticos. Son ventajas de calado económico, social y medioambiental, pues la percepción de edificaciones y entornos urbanos mantenidos producen un efecto positivo en la salud y en el bienestar de las personas.

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