Los avances en conocimento y en el uso responsable que ya hemos logrado en muchos bienes de consumo aun están lejos de  popularizarse en edificación.

Ya no nos extrañan los anuncios de vehículos en los que el consumo de combustible es un reclamo más. Dato que no tardamos en memorizar para compararlo con otras alternativas.

El dependiente de unos grandes almacenes nos mostrará orgulloso la etiqueta con la mejor calificación energética posible del electrodoméstico que nos intenta vender. Lo que tiene un precio en consonancia, nos comenta,… y muy posiblemente, nos convencerá de que hacemos lo correcto.

Desde 2007, cuando un ciudadano invierte en un proyecto nuevo de edificación tiene derecho a conocer el comportamiento energético del mismo…Desde 2013, cuando un ciudadano decide vender o alquilar un edificio o una unidad del mismo, recibe esa misma información a través de su certificado energético.

¿Repite con él algunos de los comportamientos anteriores? ¿Cómo valora ese dato en el conjunto de acciones y decisiones que le hacen invertir, promover o adquirir un inmueble?

La Administración no acaba de realizar su función ejemplarizante…

Desde 2013, muchos de los edificios públicos de la Administración que tenemos que visitar deben mostrar en la entrada, a la vista del público, su certificado energético. Despúes de todo, el comportamiento energético de dicho edificio también afectará a las emisiones de CO2 de nuestra ciudad y del país. Y con ello a nuestra economía y a nuestra salud. Pero no es tan popular como el cartel “se prohíbe fumar”. De momento, nadie se preocupa de él. ¿para qué escribir y publicar una norma estatal que obligue al mismo, si tres años más tarde nadie echará en falta su ausencia?

En menos de dos años, todo nuevo edificio promovido por la administración pública deberá responder a un modelo de edificio de consumo casi nulo. Es un esfuerzo colectivo que abonaremos entre todos, pues es el dinero de todos el que se invierte para lograrlo. ¿Te has enterado como ciudadano de este compromiso colectivo que une a toda Europa? ¿Y como técnico, la administración ha hecho algún esfuerzo para transmitirtelo? ¿Reconocerá tu esfuerzo si como técnico trabajas para lograrlo?

Entre los dos polos opuestos que suponen, por una parte, los casos más graves de la denominada pobreza energética, y  por otra, un edificio de una gran compañía  que presuma de alta calificación energética, debe extenderse una gran mayoría de ciudadanos responsables que conozcan y exijan hábitos responsables.

Quiero ser tu técnico. Quiero calcularte cuanto dinero desperdicias por esa ventana que no cierra bien. O informarte de que supone la generación distribuida o el autoconsumo. O por qué los edificos nuevos deben tener más aislamiento. Sobretodo, quiero que te conviertas en un ciudadano responsable al invertir en edificación y que ello implique que encuentres confort al llegar a casa. Que conozcas tus derechos y oportunidades. Que exijas. Que se te oiga…

 

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